miércoles, 3 de noviembre de 2010

Pira

Bálsamo de mis pensamientos,

Quémame junto a tu fuego.

Bésame hasta que la fricción de nuestros labios

Haga prender la pira del deseo.

Tómame con tus manos

Arranca mi cabello

Purifica mis actos

Que se incineren entre romero.

Que solo quede carbón

Donde antes un cuerpo hubo

Que mi alma vuele

Entre volutas de humo.

Polvo, grasa humeante,

Piel resquebrajada y tizne asfixiante,

Nada, nada, solo huesos pelados,

Que solo queden las ascuas

De dos enamorados.

Bruja que se muere,

Mártir que se queda

De que sirve vivir

Si te amarran con cadenas.

Si no nos quieren juntos

Que vuelen hasta el cielo

Donde ahora seremos nubes

Que se esfuman a ras de suelo.

Niebla negra

Que dice adiós a su poblado

Niebla negra al viento...

Nunca volverán a hacer

Que estemos separados.


Esta es la historia de dos jóvenes que al no poder estar juntos, deciden quemarse y convertirse en nubes para poder estar juntos.

Vamos, dos tontos profundos que están tan cegados por el amor que prefieren la muerte a vivir separados. Gilipollas, vaya que si.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Una de batallas

Amanece,
se levanta la mañana
fría, pura, helada,
los cañones aún dormidos
la bandera de rocío empapada.

Tocan las cornetas, y los cuernos de batalla,

los soldados se engalanan
y engrasan de las bayonetas las espadas.
Embridan sus monturas,
esperan la batalla,
entregan al correo
cartas para sus amadas.

Llevan en la chaqueta

una rosa blanca,
la pólvora negra
ha manchado sus casacas.

Suena de nuevo aviso,

montan sus bravas jacas
se dirigen a buen trote
al fragor de la batalla.

Tintineo de metal

soniquete de medallas
los soldados se precipitan
ante un muro de lanzas.

El polvo se levanta,

las flores en los ojales se tornan granas
la vida de los valientes
se escurre por los agujeros de bala.

Ruge fuego del cañón

bocanada de muerte cargada
caen algunos derrotados
más otros con furia... cargan.

Metal,
azufre, fuego,
entrechocar de armas,
lamentos, sangre,
quedan quebrados huesos y almas.

Desciende la tarde,

toca retirada
y los hombres malheridos
regresan detrás de sus alambradas.
Y mientras lamen sus heridas
y entierran a sus camaradas
ya no se sienten humanos...
sino bestias apaleadas.

Maldicen su suerte,
rezan para que su Dios perdone sus almas
intentan olvidar que por sus manos
unas cuantas vidas han sido sesgadas.

Amanece,
se levanta la mañana...





Con un novio amante de las batallas (históricamente hablando, por supuesto) es fácil inspirarse. Me ha resultado muy divertido escribir este poema.
Hay que ver, Juan es un Muso del Belicismo para mí :3

La Huella

Nunca me amaste,
mas siempre me quisiste
y como el nunca siempre termina en siempre,
te diste cuenta de la perdida.

Adiós, tengo que decirte.
Adiós, no pude seguirte.

Y caminabas seguro,
con paso firme y decisión.
Reíste, y te fuiste pensando
que de cada paso que dabas
la huella sería yo.

Adiós, y siento despedirme,
Adiós, no me quedó otra opción.

Y es que otros me ofrecieron
algo más que una ilusión.
Y de sueños hicieron hechos,
y de los hechos una opción,
y las penas se perdieron
siendo sustituidas por candor.

Adiós, ¡que tengas suerte!
Adiós, te deseo lo mejor.

Yo me quedo en el camino,
sigue, no pares, por favor,
no te des la vuelta.
Te lo pido...
ahorranos esto a los dos.



viernes, 20 de agosto de 2010

Vuelve

Vuelve ya,
que no me quedan uñas que morderme.
Vuelve, por favor, vuelve,
que se me han acabado los centímetros de piel que besarte en mis sueños.

Vuelve cariño.


viernes, 25 de junio de 2010

Si supieras

Si supieras
el impulso que corre por mi espina dorsal
cada noche, antes de dormir;
el éxtasis de mis pupilas,
colapsandose por tu simple mención;
el cerrarse de mis puños,
el clavarse de mis uñas,
el morderse de mis labios
y el rechinar de la mandíbula
nerviosa por dentellear tu cuello...
el erizarse de mi vello,
los besos que lanzo a mi almohada
por la ausencia de tu ser.
Si supieras como ama mi cuerpo al tuyo,
y mi alma a tu alma...
Si supieras, amado,
como ansío reencontrarme
acunada entre tus brazos
y hundida en tu pecho,
zozobrando poco a poco
en el lecho hasta dormir
mientras murmuro tu nombre
y Morfeo bendice
con un dulce hechizo de amor nocturno
mi deseo.

Si supieras...

Si supieras...



lunes, 24 de mayo de 2010

Wonderland

Wonderland

La pequeña Alicia

entró en la madriguera.
Temía encontrarse con una alimaña,
más esto no le asustó.
Tomó las enaguas de su falda
con sus dedos blancos de niña
y se deslizó entre la húmeda oscuridad.

La pequeña Alicia
tembló cuando el conejo acarició su carne,
su piel de cachorro,
su pelo color café.
Alicia suspiró como una adulta
y se dejó hacer.

La pequeña Alicia
bebió como los mayores, y se sintió mareada,
débil como un bebé.
Comió y chupó papeles con sabor a limón
hasta encontrar la llave a Wonderland.

La pequeña Alicia
comenzó a llorar.
Nada era como le prometían,
y su País de los Prodigios y el Deseo
era un infecto agujero
de caballeros con sombrero de copa,
musarañas en su habitación
y Reinas de voluptuosas caderas
que le hacían temblar el Corazón.
Los Naipes se escondían
entre las piernas de Alicia,
los dedos del sombrerero
la mimaban a cambio de bebida.

That's life.

La pequeña Alicia
se convirtió en una Reina Encorsetada
que bailaba adornada
con plumas de Flamenco Rosa,
mientras el Bloody Marie
corría por su garganta virgen.

La pequeña Alicia
soñaba que estaba soñando,
que despertaría en su cama
arropada por una sábana de seda
y no por una manta de vello y besos.

La pequeña Alicia
cantaba cada noche,
se alimentaba de Sopa de Tortuga
y de lágrimas con pimienta.
Fumaba para olvidar,
formando orugas de humo con su aliento.

La pequeña Alicia
eliminaba la pena con el sudor,
y las toxinas que quedaban
con su bulímico amor.
Vomitaba su corazón
con cada par de labios nuevos.

La pequeña Alicia
era un gatito asustado
que sonreía a los hombres
como si fuera su hija,
y buscaba ese afectuoso abrazo paterno
engalanada solo con un lazo
que recogía sus tirabuzones morenos.
Medias de seda,
camisones de raso,
corsets con encaje,
zapatos de charol,
príncipes con traje
buscando calor
en las heladas noches londinenses.

Ay, que sola se sentía Alicia,
que giraba y caía
dentro de la madriguera nocturna,
que ahora le parecía un cubil.
Ay, pequeña Alicia,
recitando poesía
con los labios adornados por el carmín,
pintando las blancas rosas de rojo
con sus besos.

Y así su vida
se disipaba en la brumosa capital,
como si de un peón en un tablero de marfil
se tratase... hasta llegar,
casilla a casilla
a convertirse en Alicia,
la Reina de Corazones,
tirana poseedora del visado
hacia el País de las Maravillas.

La pequeña Alicia,
se dio cuenta de que no despertaría,
y mirandose al espejo
encontró en el reflejo a una gemela
cosida a moratones y marcas de dientes.
La pequeña Alicia,
La Reina Alicia
se sintió de repente demasiado grande
en una casa que la asfixiaba.
Desayuno mariposas de mantequilla
y caramelos amargos
de los que vienen en bote de cristal.
Y por fín despertó,
en un Hospital de Caridad,
donde las monjitas le rezaban,
le lavaban los arañazos
y las quemaduras de los cigarros.

Pero se hacía tarde,
y la pequeña Alicia
volvió a visualizar al Conejo,
vestido con Smoking y zapatos de cuero.
"Apresurate Alicia,
cierra los ojos, llegamos tarde al duelo"

La chiquilla tomó su corona
y con una sonrisa
viajó a Wonderland, para no volver jamás.



http://fc08.deviantart.net/fs41/f/2009/055/1/1/Alice_by_hikarishimoda.jpg

martes, 20 de abril de 2010

Inspirado en Las Nanas de la Cebolla

Inspirado en Las Nanas de la Cebolla, de Miguel Hernández. Este año es el centenario de su nacimiento, así que aquí va un homenaje :3

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Cierra los ojos, hijo,

Bebe, bebe con tu lengua suave

Conectada a un río de desdicha dulce y blanca.

Leche materna

Con aroma de tierra,

De mi tierra,

De los campos que el viento

Que un día me besó mi cara

Entra ahora tenue

Por los barrotes de la ventana.

Leche materna con aroma a cielo,

Cielo bajo el que te engendré.

Escarcha en tu cunita

Y en los ojos de mi amada,

Hambre, siempre hambre de sus labios

Y de las tierras labradas

En las que un día corrí.

Y un sollozo de nostalgia

Se torna nana improvisada

Mientras te amamantan con esperanza por la mañana,

Piedad por la tarde y desamparo por la noche.

Bebe, bébete su pena

Y siembra dicha en el pecho

Que un día besé con amor,

Y oye su corazón

Palpitando hasta que duermas

En un sueño eterno entre nubes de algodón.