Atrápame,
Cázame,
Toma mi carne, aliméntate de ella.
Pero después, digiéreme,
Tumbado sobre el colchón
Saciado y relamiendo
Mis huesos enamorados
Poesías y delirios de una joven cordobesa
Atrápame,
Cázame,
Toma mi carne, aliméntate de ella.
Pero después, digiéreme,
Tumbado sobre el colchón
Saciado y relamiendo
Mis huesos enamorados
Delirio de media noche
Duermes.
Y respiras hondo, lento,
Hacia adentro,
Como si quisieras absorberme a mí
Y a todo lo que me rodea.
O tal vez sea yo
Quien quiere estar dentro de ti
Y por eso hago que te estremezcas en sueños
Rozándote con una cinta de seda
Y con las yemas de los dedos.
Agítate, crispa las manos,
Pero hazlo sobre mí.
La luna es mi cómplice esta noche,
Con este acto que se desarrolla con alevosía y con nocturnidad.
Pero sigues aquí, a mi lado, durmiendo,
Ignorante y padeciente a partes iguales
De mi delirio de medianoche.
Pájaro de Papel
Esta mañana,
Te escribo en una servilleta.
Como los sentimientos que resbalaron
Por nuestros labios
Hoy me limpio el corazón
En la celulosa de una cafetería.
Te escribo en esta servilleta
De papel semitransparente y plastificado.
Como tus preferencias.
En esta cafetería atestada de gente,
Con mi cuerpo casi inerte cerniéndose sobre el escrito.
Es curiosa la sensación al lamer los posos del té,
Justo como antes lamía tus labios
Que eran más amargos que el estimulante café.
Tal vez termine plegando la hoja blanca
Para formar un pájaro de papel
Y así hacerte volar,
Volar lejos de mí.
Bálsamo de mis pensamientos,
Quémame junto a tu fuego.
Bésame hasta que la fricción de nuestros labios
Haga prender la pira del deseo.
Tómame con tus manos
Arranca mi cabello
Purifica mis actos
Que se incineren entre romero.
Que solo quede carbón
Donde antes un cuerpo hubo
Que mi alma vuele
Entre volutas de humo.
Polvo, grasa humeante,
Piel resquebrajada y tizne asfixiante,
Nada, nada, solo huesos pelados,
Que solo queden las ascuas
De dos enamorados.
Bruja que se muere,
Mártir que se queda
De que sirve vivir
Si te amarran con cadenas.
Si no nos quieren juntos
Que vuelen hasta el cielo
Donde ahora seremos nubes
Que se esfuman a ras de suelo.
Niebla negra
Que dice adiós a su poblado
Niebla negra al viento...
Nunca volverán a hacer
Que estemos separados.
Esta es la historia de dos jóvenes que al no poder estar juntos, deciden quemarse y convertirse en nubes para poder estar juntos.
Vamos, dos tontos profundos que están tan cegados por el amor que prefieren la muerte a vivir separados. Gilipollas, vaya que si.

