que no me quedan uñas que morderme.
Vuelve, por favor, vuelve,
que se me han acabado los centímetros de piel que besarte en mis sueños.
Vuelve cariño.
Poesías y delirios de una joven cordobesa



Cierra los ojos, hijo,
Bebe, bebe con tu lengua suave
Conectada a un río de desdicha dulce y blanca.
Leche materna
Con aroma de tierra,
De mi tierra,
De los campos que el viento
Que un día me besó mi cara
Entra ahora tenue
Por los barrotes de la ventana.
Leche materna con aroma a cielo,
Cielo bajo el que te engendré.
Escarcha en tu cunita
Y en los ojos de mi amada,
Hambre, siempre hambre de sus labios
Y de las tierras labradas
En las que un día corrí.
Y un sollozo de nostalgia
Se torna nana improvisada
Mientras te amamantan con esperanza por la mañana,
Piedad por la tarde y desamparo por la noche.
Bebe, bébete su pena
Y siembra dicha en el pecho
Que un día besé con amor,
Y oye su corazón
Palpitando hasta que duermas
En un sueño eterno entre nubes de algodón.
La noche me persigue
en una carrera desenfrenada.
Y estoy cansada
de tanta luz de neón...
Yo era depredadora,
ahora soy presa
¡por idiota!
Y estoy huyendo
por un maldito callejón
para que no me deslumbre
la luz de tus ojos.
Me paro, acorralada,
¿ya no hay nada que hacer?
¡¡ES MI FIN!!
Agonizo, entre unos brazos que no me abrazan.
Me has cazado.
Buscando en una carpeta de poesías he encontrado esta (ya me había olvidado de ella)
La escribí en febrero, y por suerte, el cazador ya se ha cebado con mi carne y me ha dejado escapar.