martes, 19 de enero de 2010

Encuentros

Publicado el 07/03/09

ENCUENTROS

Encuentros a medianoche, en la apacigüe calle. Tú, como una sombra difuminada sales de la oscuridad y entras en el camino, un titán entre los grandes, o al menos para mí.

Se cruzan las miradas y mi corazón sufre, no lo puedo evitar.

Que mirada, creo que aún puedo leer tu alma en ella, y me siento bien por un segundo.

No se que decir, mejor callar, pero no puedo, y solo te digo lo obvio…

Y me callo que estás guapo, que te veo bien, estable, ¿feliz? ¡Eso espero! Ojala no me equivoque. Tienes miedos pero los has encadenado en corto, que gran hombre.

Nos separamos, y yo no miro atrás, porque ya no me quedan fuerzas, cariño, tu spress esta paralelo a mi locomotora de carbón y el destino es el contrario; solo nos quedará tiempo para mirarnos tras un cristal y un velo de recuerdos rotos.

Que la luna ilumine tus pasos. No flaquees. Ten en cuenta que el viento cambia y trae olores y sabores de nuevas tierras.

Sigue las huellas de animales que llegaron a la cima, y desconfía de las que se borran en el polvo. Crea tu senda, y se feliz.

Yo al menos, me quedo con esa mirada, y es más de lo que medeberías dar. Créeme, lo atesoraré como un tesoro de una civilización perdida,como una moneda de la Atlántida o una pepita de oro proviniente del Dorado.

Duele.

Adiós hermano, sales a cazar y yo vuelvo apaleada de mi cubil, apaleada por mis propias manos.

Adiós de nuevo, hasta la próxima mirada.



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